Charrería: de deporte nacional a Patrimonio de la Humanidad

Posted in:
historia de la charreria

En 2016, la charrería fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO pero ¿cómo fue que sucedió? Considerada alguna vez como deporte nacional, esta actividad tiene profundas raíces en los valores y la historia de México. 

¿Qué es la charrería?

La charrería es una práctica tradicional de comunidades en México dedicadas a la cría y pastoreo de ganado a caballo. Adicional a su objetivo práctico, ha desarrollado una cualidad estética y deportiva, gracias a los charros y charras que muestran su destreza en el arte de arrear y jinetear yeguas y toros cerriles. 

Historia de la charrería

Cuenta la leyenda que el varón Sebastián de Aparicio, quien llegó a la Nueva España en el siglo XVI, intentó enseñar a los indígenas algunas de las técnicas europeas de ganadería. Los nativos no mostraron mucho interés, al menos no hasta que les enseñó a domar a las vacas con el lazo, un truco que sí llamó su atención. Se dice que este fue el inicio de la charrería. 

Lo cierto es que, en un tiempo, no se permitía a los indígenas y mestizos subirse a un caballo, ya que este animal siempre fue visto por ellos como un símbolo de poder. Sabemos que, paulatinamente, esto cambió, principalmente debido a la necesidad que había de nuevos jinetes que se hicieran cargo del ganado en las grandes haciendas. Estos jinetes desarrollaron técnicas propias que, con el tiempo, dieron forma a la disciplina que sería conocida como charrería. 

historia de la charreria

Foto: revistamira.com.mx

Por mucho tiempo, la charrería fue una actividad que se realizaba exclusivamente en las haciendas ganaderas, pero esto cambió después de la Revolución Mexicana, cuando éstas desaparecieron. En 1920 se creó la primera agrupación mexicana de charrería, llamada Charros de Jalisco, a la cual le siguieron muchas otras alrededor del país. Esto impulsó la creación de los lienzos charros, recintos especializados para practicar la tradición de la charrería. 

De deporte nacional a Patrimonio de la Humanidad

La charrería cautivó a miles de mexicanos en el siglo XX, quienes admiraban las “suertes”, los trucos que los charros demostraban en las competencias y exhibiciones. El desafío a los animales y la pericia para dominarlos inspiraban y sorprendían al público, arrancando aplausos y alientos de asombro ante los “pasos de la muerte”, los “jineteos”, las “manganas a caballo” o las “ternas al ruedo”. El atuendo de los charros y charras –también conocidas como “escaramuzas”– jugó un papel importante, con los sombreros de ala ancha y las confecciones y bordados que los dotaban de una elegancia sin igual. 

Esta afición se manifestó y tal vez propagó gracias a su inclusión como un tema recurrente en las películas de la Época de Oro del cine mexicano. Actores famosos como Pedro Armendáriz, Jorge Negrete y Pedro Infante mitificaron la imagen del charro y la dotaron de una connotación heroica y galante. Este fue el giro de tuerca que proyectó a la charrería como un símbolo de México a nivel internacional. Ante el mundo, “charro” y “mexicano” se volvieron sinónimos. 

charreria historia

Foto: eleconomista.com.mx

La popularidad de la charrería no duró para siempre. Hacia el final del siglo pasado, esa imagen de charro mexicano se había desgastado y no resonaba de la misma forma en las nuevas generaciones de mexicanos, quienes habían crecido en un mundo globalizado e influenciado por otras presiones culturales. 

Sin embargo, eso no ocasionó, ni de lejos, la desaparición de la charrería. Fuera de los reflectores, la tradición continuó siendo cultivada a través de las generaciones y siempre encontró adeptos y nuevos aficionados, dispuestos a reunirse en el lienzo charro para disfrutar de una de las disciplinas más bellas y fascinantes de nuestra cultura. 

Finalmente, en 2016, la charrería fue inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Su inclusión fue justificada por la idea de que se trata de un elemento importante de la identidad y el patrimonio cultural de las comunidades que la practican, quienes la utilizan para transmitir a las nuevas generaciones algunos valores sociales como el respeto y la igualdad. 

Así fue como la charrería logró la inmortalidad, al quedar protegida para siempre del olvido como un valioso tesoro de la cultura de México y el mundo. 

También te puede interesar:   

Conoce el origen del mariachi, una tradición que solo pudo haber salido de México

Descubre la magia detrás de los bordados indígenas de México

Origen y evolución del huapango, el género más alegre de la música mexicana

Charrería: de deporte nacional a Patrimonio de la Humanidad